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La historia de los cordones

El cordón es un accesorio que existe desde que el ser humano buscó proteger sus pies del frío y del suelo sujetando sandalias o zapatos. Resulta difícil realizar una historia exacta de los cordones, ya que los datos arqueológicos son escasos debido a que los materiales utilizados para fabricar calzado se deterioran rápidamente. Sin embargo, según los expertos en prehistoria, los hombres del Paleolítico tenían la costumbre de proteger sus pies envolviéndolos con pieles de animales.

Según los estudios de Kuttruf Jenna, de la Universidad de Luisiana, y de Obrian Mickael, de la Universidad de Misuri, los zapatos más antiguos tendrían aproximadamente 8.000 años. Diversas fuentes afirman que el primer cordón fue encontrado en un hombre que habría vivido entre 3350 y 3100 a.C., cuyo cuerpo se conservó en el hielo. Este hombre llevaba zapatos de piel de ciervo con cordones hechos de fibras de corteza.

Otro zapato de la época neolítica encontrado en Suiza presentaba características similares a las del hallado junto al hombre conservado en el hielo. Más tarde, fueron los etruscos quienes utilizaron cordones, seguidos posteriormente por los romanos.

Diferentes escritos muestran que los cordones también eran utilizados en la época de los merovingios y de los carolingios. Los textos cuentan que los zapateros utilizaban restos de cuero que sumergían en agua para ablandarlos, luego los cortaban, los cubrían con aceite y finalmente los enrollaban entre dos tablas para darles forma redondeada y convertirlos en cordones.

La fabricación de cordones mejoró a partir del siglo XII, cuando aparecieron los ganchos y ojales que permitían mantenerlos sujetos. No fue hasta el siglo XIV cuando los fabricantes comenzaron a ofrecer al pueblo zapatos ya equipados con cordones. Antes de esa época, los cordones recibían nombres como «lazo», «cordón» o «agujeta».

En el siglo XVIII aparecieron los aglets o terminales en los extremos de los cordones. Antes de esta invención, usar cordones era complicado, ya que eran simples hilos que debían introducirse a la fuerza por los ojales del zapato. Los primeros aglets se fabricaban con distintos materiales, como piedra o estaño. También existían modelos ornamentales elaborados con metales preciosos como oro o plata.

Los aglets de plástico que hoy encontramos en la mayoría de los cordones se popularizaron a finales del siglo XX. A finales del siglo XVIII también se desarrollaron las primeras máquinas para fabricar cordones, marcando así el inicio de la industrialización del cordón.

Sin embargo, fue gracias a la innovación de Charles-François Richard, más conocido como Richard Chamboyet, cuando comenzó realmente la fabricación industrial de cordones. Chamboyet desarrolló un sistema de maquinaria que funcionaba gracias a la fuerza motriz de la máquina de vapor.

El siglo XVIII fue una etapa clave en la historia del cordón. Algunas fuentes afirman que el cordón moderno habría sido inventado en 1790 por Harvey Kennedy con su patente sobre cierres de cuero. Desde entonces, el cordón se ha convertido en un accesorio totalmente democratizado.

Hoy en día, el cordón no solo es un elemento indispensable para mantener el pie sujeto dentro del zapato, sino también un auténtico accesorio de moda.

Actualmente, los cordones existen en diferentes formas, materiales, longitudes y colores, e incluso pueden personalizarse completamente.