Recordemos: La historia del cordón
Ya te imaginamos, con la cabeza inclinada y las manos atando los cordones de tus increíbles Nike Air Max 270 (¡u otras zapatillas!) y, de repente, te haces la pregunta: «¿Quién habrá inventado estas tiras?». Este artículo te contará más sobre los orígenes de estas famosas cintas que hoy encontramos tanto en zapatos como en ropa y otros accesorios.
¿Por qué existen los cordones?
Desde pequeños nos enseñan a atar correctamente los cordones de nuestras zapatillas. Seguro que todos tuvimos nuestras pequeñas aventuras intentando hacer el nudo perfecto. Por suerte, papá, mamá o un hermano mayor estaban allí para echarnos una mano. Hoy en día, los libros y tutoriales infantiles ayudan a que el aprendizaje sea mucho más divertido. En cualquier caso, ahora ya sabes cómo atarlos, ¿verdad?
Gracias a esta costumbre sabemos que los cordones sirven para mantener las zapatillas o los zapatos sujetos al pie. También apreciamos su lado práctico, ya que, al aflojarlos, resulta mucho más fácil ponerse los zapatos. Además, son estéticos, y quién no se enamora de unas zapatillas amarillas y blancas con grandes cordones morados, como los colores emblemáticos de los Lakers. Da igual la forma de los cordones —planos y anchos, redondos y finos o redondos y gruesos—, todos cumplen la misma función. Pero, ¿a quién se le ocurrió la idea?
¿Fue una invención de Harvey Kennedy?
El 27 de marzo de 1970 fue una fecha importante en la historia de los cordones para zapatos, ya que fue el día en que Harvey Kennedy registró la patente del cordón de cuero para zapatos. Este hombre recibió el mérito —y alrededor de 2,5 millones de dólares— por una invención que, en realidad, ya existía desde hacía siglos.
Agujeta, cordón o cinta designaban la misma cosa, pero la palabra «cordón» apareció en el siglo XIV, cuando las clases populares comenzaron a tener acceso a productos equipados con agujetas de cuero. En aquella época, los zapateros fabricaban cordones utilizando restos de cuero. Estos trozos se trabajaban con agua y aceite para ablandarlos y darles forma redondeada.
Sin embargo, investigaciones posteriores permitieron retroceder aún más en el tiempo y descubrir qué pueblos utilizaban ya cuerdas para sujetar sus zapatos.
El origen de los cordones gracias a una momia
En 1991, concretamente el 19 de septiembre, una pareja de excursionistas alemanes alertó a la policía austríaca tras descubrir un cuerpo que parecía ser víctima de un accidente. El cuerpo se encontraba a más de 3.200 metros de altitud, en el glaciar de Hauslabjoch, en los Alpes de Ötztal. En realidad, se trataba de una momia.
Tras estudiarla profundamente, los científicos determinaron que había muerto alrededor del año 3255 a.C.
¿Y qué relación tiene esto con los cordones? Pues que lo realmente interesante eran los zapatos del misterioso personaje, bautizado como Ötzi. Estaban fabricados con piel de ciervo y tenían suelas de cuero de oso. Una capa de hierba trenzada mantenía un relleno de heno que probablemente protegía los pies del frío. Y para completar el conjunto, había cordones hechos con cuerdas de corteza.
¡Sí, cordones! Los hombres de la Edad de Bronce ya eran bastante ingeniosos. Aunque, lamentablemente, en aquella época no se daba demasiada importancia a este tipo de descubrimientos.
La antigüedad de los cordones queda confirmada
Con características similares a los zapatos de la momia Ötzi, un zapato del Neolítico fue descubierto enterrado durante unas obras en el cantón de Zug, en Suiza, en el año 2000. Aunque no se encontraron los cordones, sí quedaron marcas visibles de ellos en el calzado.
También en Suiza, esta vez en la localidad de Saint-Blaise, apareció otro zapato antiguo. Se trataba de una sandalia confeccionada con tiras de corteza de roble. Aún se podían ver pequeños fragmentos de finas cuerdas que probablemente servían para sujetarla.
Todas estas pruebas demuestran que los cordones existían mucho antes de Harvey Kennedy. Él simplemente los perfeccionó.
Un vistazo a la historia de las máquinas de fabricación
Ya en tiempos de Luis IX existían artesanos especializados en trabajar hilos y seda. Por supuesto, en aquella época los cordones para zapatos se fabricaban completamente a mano.
La utilización de máquinas trenzadoras comenzó en el siglo XVIII, cuando el inglés Thomas Waldford inventó la primera máquina de este tipo. Más tarde, un alemán llamado Bockmüll la perfeccionó. La máquina estaba hecha de hierro y podía producir alrededor de cien cordones al día (como curiosidad, una «aune» equivalía a 1,18 metros). En 1783, Perrault diseñó una versión de madera.
Hoy en día, las principales fábricas de cordones se encuentran en Estados Unidos. Su método consiste en fabricar trenzas de cordones utilizando máquinas de bobinas. Una sola máquina puede producir más de 80 metros de cordón por hora. Para fabricar cordones se utilizan materiales como algodón y fibras sintéticas como nylon, polipropileno o poliéster.